“Una persona que no pase el proceso reflexivo de mirarse a sí mismo, le va a quedar muy difícil ser innovador”

“Una persona que no pase el proceso reflexivo de mirarse a sí mismo, le va a quedar muy difícil ser innovador”

Las prácticas educativas actuales se ven en la necesidad de innovar y horizontalizar las interacciones humanas y la producción de conocimiento en el aula, debido a que las tecnologías y los flujos de información transforman la figura del docente para que no sea el contenedor único de conocimiento. En consecuencia, estudiante y docente se convierten en pares, que trabajan mancomunadamente desde sus habilidades particulares.

Jesús Alberto Mejía, asesor de la Fundación Empresarios por la Educación, habla sobre las prácticas innovadoras en la escuela, su importancia, qué puede definirse como una práctica innovadora y el papel fundamental que tienen los directivos docentes al respecto, además la conversación que el docente necesita tener consigo mismo para compartir lo que más le gusta hacer con su comunidad educativa.

El asesor hace énfasis en que el cambio que la escuela necesita está más allá del pensar, crear, saber y hacer; el eje a desarrollar es el ser, en el que la escuela se está viendo obligada a innovar, sin abandonar ni relegar las otras habilidades en las que durante años se ha centrado la educación. El mundo en el que ahora vivimos nos exige una interrelación humana más estrecha, además del respeto por la diferencia y el desarrollo de la solidaridad.

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