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Es hora de pensar en grande frente al desarrollo educativo y científico de Norte de Santander

Valga decir que Norte de Santander tiene enormes retos en lograr que la educación dentro de su sistema sea de calidad.

Cuando se analizan los factores determinantes de la educación de calidad en Colombia; diversos estudios muestran que la formación docente y la inversión en educación son elementos detonantes de esta.

Los estudios muestran que existen otros  factores asociados a la calidad como la gestión, la planeación y la evaluación integral de instituciones y de programas educativos, aplica para los casos de la gestión del conocimiento y de la información en distintos niveles: primario, secundario y universitario, con el fin de desarrollar contenidos curriculares y extracurriculares pertinentes y de excelencia académica que facilitan que los niños y los jóvenes tengan un desarrollo integral en sus vidas.

Valga decir que Norte de Santander tiene enormes retos en lograr que la educación dentro de su sistema sea de calidad.

Expongo los argumentos.

Teniendo en cuenta que colegios y universidades han adoptado sistemas de aseguramiento de la calidad en procesos administrativos y en el manejo de los recursos financieros, debe decirse que la educación de calidad no se resume exclusivamente a esto, esta forma unívoca de entender la calidad ha llevado a que el sistema educativo nortesantandereano haya avanzado más rápido en la adopción de “normas ISO de calidad” y en menor medida en educación de calidad en su contenido académico, científico y en innovación.

Por ejemplo en los niveles de educación inicial, primario y secundario existen pocos antecedentes en logros en aseguramiento de la calidad institucional.

Pese a que es función de las secretarias de educación. En tal sentido, los avances están enfocados en el diseño e  implementación de planes de mejoramiento, sin ningún tipo de evaluación externa sobre su pertinencia, impactos o resultados.

Los resultados en aprendizajes en pruebas saber revelan que un pequeño grupo de colegios públicos y privados obtienen resultados superlativos. Mientras que la mayoría de los colegios alcanzan resultados muy regulares o deficientes (ICFES, 2018).

En el caso de la educación superior, ocurre algo parecido, Norte de Santander, cuenta con más de 280 programas universitarios y menos del 10% posee acreditación de calidad.

Mientras que una universidad ha logrado la acreditación institucional, como es el caso de la Universidad Libre a nivel multicampus; el resto se encuentran en proceso de autoevaluación con fines de acreditación, lo cual es un avance. Ahora en  cuanto a la oferta posgradual solo un programa ofertado desde instituciones de educación superior de Norte de Santander posee acreditación de calidad (CNA, 2019).

Esto puede llevar a pensar a los políticos, a los hacedores de política regional, al sector educativo y al sector privado a repensar la política educativa y a vincular los aspectos relacionados con el fomento y el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en cuanto a su contenido estratégico: metas, objetivos, programas y proyectos, así como en lo referente a la orientación y uso de los recursos disponibles del sistema general de regalías que deberían fortalecer los aspectos misionales de los colegios y las universidades. Esto implica que los rubros de inversión en calidad educativa, en formación docente y en investigación son un insumo de la política y no las metas mismas como suele ocurrir.

En consecuencia, los cuerpos colegiados del CUEE y del CODECTI de Norte de Santander no pueden ser solo espacios de contemplación para sus miembros, sino, cuerpos colegiados con capacidad para incidir en la toma decisiones que eviten el uso inadecuado de los recursos públicos. En breve, es hora de pensar en grande frente al desarrollo educativo y científico de la región, ojalá nunca más en el lucro de pocos.

Publicado originalmente en La Opinión – Cúcuta.

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La educación en la era digital

Publicado originalmente en Portafolio.co

Para disminuir la brecha de recurso humano especializado se deben integrar esfuerzos para que cada vez más jóvenes acceden a mejor preparación.

Millennials

A las nuevas generaciones se les debe ofrecer herramientas y espacios para que puedan desarrollar conocimientos y habilidades que requiere el futuro.

Una de las grandes fuentes de desarrollo en el mundo es la educación, gracias a esta cada vez nuestra sociedad tiene más posibilidades de avanzar económica y socialmente.

Es por eso que a las nuevas generaciones se les debe ofrecer herramientas y espacios en los que puedan desarrollar conocimientos y habilidades en temas que fomentarán la evolución y el crecimiento de nuestro país, como las Tecnologías de la Información y la Comunicación TIC’s.

Todo esto se convierte en un universo nuevo y amplio en el cual las generaciones del futuro desempeñan un papel fundamental, ya que su proceso de aprendizaje ha dejado de ser de manera tradicional, y se ha convertido en uso de herramientas tecnológicas que facilitan su desempeño y proceso de crecimiento.

En América Latina la oferta de profesionales con habilidades TIC es mucho menor a la demanda, que para este año se espera que sea mayor a 449.000, según el Estudio sobre Habilidades en Redes en América Latina de IDC.

Este estudio realizado en 2016 señala que se debe formar a los niños y jóvenes latinoamericanos en habilidades, como en como lo son la realización de videos; la gestión de la nube; centros de datos y virtualización; Big data; ciberseguridad; Internet de las Cosas (IoT), desarrollo de software; además de las habilidades básicas en redes.

Es por eso que el Ministerio de Educación de Colombia en su plan de acción empezará a implementar programas de transformación digital para la innovación educativa con enfoque STEM+A, el cual busca impulsar y desarrollar el pensamiento computacional, crítico y creativo a través de estrategias relacionadas con ciencia, tecnología, e innovación.

Este programa, que atiende una de las necesidades planteadas en el Plan Nacional de Desarrollo 2018 – 2022 y al Plan Decenal de Educación 2016 – 2026, tiene como objetivo fortalecer las competencias del siglo XXI en la educación preescolar, básica y media.

Por eso, Samsung, como empresa líder en tecnología y en procesos de responsabilidad social enfocados en la promoción de la educación en el país, hace parte de las empresas del sector privado que quiere poner su granito de arena y promover que los jóvenes colombianos desarrollen y propongan ideas con el impulso de la tecnología, para plantear soluciones a oportunidades de mejora en las comunidades en las que habitan, relacionadas en temas de ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas bajo el Concurso de Soluciones para el Futuro.

Este concurso es una oportunidad para generar espacios de pensamiento crítico y desarrollo de habilidades en donde se desafía a los jóvenes a estar dispuestos a salir de su zona de confort para marcar la diferencia en su comunidad de la mano de la tecnología; además de vivir otras experiencias para no estancarse en la rutina, pues deben acomodarse a un mundo cambiante y dinámico.

El pensamiento crítico permitirá que las generaciones futuras desarrollen una serie de habilidades que los ayudará a desenvolverse y adaptarse a un ambiente laboral y social con disrupciones constantes.

Además, los hará más competitivos en el mundo profesional y contribuirá al desarrollo tecnológico de nuestro país.

Compañías privadas -como Samsung-, el sector público y las instituciones educativas deben aunar esfuerzos para desarrollar programas que les permitan a todas las personas, independientemente de su nivel socio económico, poder tener acceso y dominio de las nuevas tecnologías para poder vivir en la nueva era digital.

Es por eso que a través de programas enfocados al desarrollo de habilidades para el siglo XXI y la educación enfocada en tecnología, los tres sectores y demás actores que quieran involucrarse deben ver que para disminuir la brecha de recurso humano especializado se deben integrar esfuerzos para que cada vez más jóvenes colombianos puedan acceder a la mejor preparación para los retos que se les avecinan y crear un mejor país de la mano con la Cuarta Revolución Industrial.

Aura Méndez
Gerente de Ciudadanía
Corporativa de Samsung Colombia

Poca calidad y mucha deserción: ¿crisis en la educación media?

Publicado originalmente en El Espectador

Un informe de seguimiento a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Colombia analiza la cobertura, el nivel educativo de los docentes, los resultados de las pruebas Saber y las tasas de deserción en el sector rural. Revela, por ejemplo, que el 34 % de los jóvenes que dejan el colegio lo hacen por problemas económicos.

El 34 % de los jóvenes que dejan el colegio lo hacen por problemas económicos.

La educación de calidad es el cuarto de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que buscan conciliar el progreso económico, el bienestar social y la sostenibilidad del planeta para 2030. Este objetivo particular, firmado en 2015 por Colombia y 173 países más, tiene como propósito “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos los ciudadanos”. Entre las metas concretas están el acceso a la educación primaria y secundaria, el acceso a servicios de atención y desarrollo en primera infancia y el acceso igualitario de hombres y mujeres a la educación superior.

En Colombia, uno de los principales desafíos para alcanzar una educación de calidad en 2030 es ampliar el número de jóvenes con formación técnica, tecnológica y universitaria. En 2009, la cobertura en educación superior era de 35,7 %, en 2018 llegó a 57 % y en 2030 se espera alcanzar 80 %.

Aunque es fundamental aumentar los recursos y los cupos universitarios, el Gobierno y los expertos en educación coinciden en que el primer paso para cumplir esta meta es fortalecer la educación media, que en la mayoría de colegios de Colombia incluye los grados décimo y once. Es ahí, en ese tiempo de toma de decisiones, cuando los estudiantes tienen entre 14 y 17 años, que muchos definen su futuro.

Por eso el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (CEDE), de la Universidad de los Andes, y el curso Datos, Diseño y Comunicación, del Departamento de Diseño de la misma universidad, presentaron una investigación que recopiló información detallada sobre cómo va Colombia en el cumplimiento del objetivo de educación de calidad. Este informe muestra la participación del PIB de Colombia en educación con respecto a otros países de Latinoamérica y revela cómo está la educación media en cobertura, nivel educativo docente, calidad promedio de pruebas Saber y deserción.

De acuerdo con los investigadores, la importancia de este análisis radica en que “estos factores influencian el ingreso de los estudiantes a la educación superior y reconocen que la buena calidad en la educación media se puede reflejar en el crecimiento económico del país”.

¿Cuánto invierte Colombia en educación respecto a otros países?

Una gráfica muestra que la inversión promedio del PIB entre los años 2010-2014 en Colombia fue del 4,64 %, una de las más bajas de la región. Bolivia, Argentina y Brasil destinaron para educación 6,89, 5,29 y 5,80 % del PIB, respectivamente. En 2019 Colombia invirtió $41,3 billones, es decir, 4,3 % del PIB, cifra que muestra que, aunque este es el presupuesto más alto que ha asignado para la educación, en la práctica se reduce la participación de este sector en el PIB en comparación con años anteriores. Dinamarca es el país del mundo que más invierte en educación: 8 % del PIB.

 

Cobertura en educación media

Según el Ministerio de Educación, la cobertura neta describe la relación entre los estudiantes matriculados en un nivel educativo y los que tienen la edad apropiada para cursarlo. De acuerdo con datos del DANE, las tasas más altas de cobertura de educación media están en Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Atlántico y Santander. En estos departamentos, entre 50 y 60 % de los jóvenes de 15, 16 y 17 años están cursando décimo y once en el colegio.

La tasa de cobertura más baja para esta misma población está en Guainía: en algunos municipios de este departamento la cobertura es del 1 % y en otros del 10 %. En Vaupés y Vichada la cobertura está entre 10 y 20 %. La Guajira, Guaviare, Chocó, Caquetá, Amazonas y Nariño tienen una cobertura que oscila entre 20 y 30 %. En Arauca, Putumayo, Cauca, Magdalena, Norte de Santander y San Andrés y Providencia la cobertura está entre el 30 y el 40 %. Huila, Valle del Cauca, Córdoba, Bolívar, Cesar, Antioquia, Caldas, Meta, Tolima, Sucre, Risaralda, Casanare y Quindío están entre 40 y 50 %.

Educación de los profesores

El estudio confirma que los profesores son el componente escolar con mayor influencia en los procesos de aprendizaje de los estudiantes, más que la infraestructura o la tecnología. Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon la cantidad de docentes con nivel educativo de posgrado que dictan clases en educación media y el promedio de los resultados de las pruebas Saber presentadas en grado 11 por los estudiantes.

“Mejorar la calidad de los maestros eleva también los estándares del proceso educativo. Se estima que por cada punto porcentual que aumente el número de docentes con posgrado en un colegio, el desempeño académico de los alumnos aumentaría en promedio entre 0,08 y 0,31”. Un ejemplo que muestra esta relación es que Chocó, con 88 profesores con posgrado, obtuvo en promedio 209 puntos de 500 en las pruebas Saber. En cambio, Bogotá, con 3.825 profesores con posgrado, obtuvo en promedio 275 puntos, un incremento del 32 %.

 

Deserción en educación media

En entrevista con El Espectador, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, reconoció que la deserción en educación media es muy alta y se agudiza en zonas rurales. Angulo hizo énfasis en la necesidad de garantizar las condiciones mínimas para que los adolescentes que llegan a noveno no dejen el colegio. “Vamos a lanzar un programa de reducción de deserción que integre los programas de alimentación, transporte e infraestructura a la educación rural”.

El informe de los Andes revela las causas de deserción en el sector rural durante estos años y afirma que el 34 % de los jóvenes que dejan el colegio lo hacen por problemas económicos; el 28 % por la distancia entre el colegio y la casa, y el 27 % por problemas académicos.

 

Educación: las prioridades de largo plazo se deben enfrentar hoy

Publicado originalmente en: Portafolio.co

A los que nos han hecho recientemente miembros del “Partido de los Abuelos” nos preocupan, ahora aún más que antes, cinco temas fundamentales, cuyos resultados funestos solo se evidenciaran en el largo plazo. Estos son, no necesariamente en orden de importancia: (1) la calidad de la educación, (2) el futuro del trabajo en la era de la robotización y la inteligencia artificial; (3) el deterioro marcado del medio ambiente; (4) la solvencia de los regímenes pensionales con una elevada deuda pública; y (5) las proyecciones demográficas.

Estos, en mi opinión, son los más importantes temas de cara al futuro, los cuales –si sobrevivimos como especie– enfrentarán las futuras generaciones. Lo que une estos temas no es solo que su impacto se demora en manifestarse, sino que presentan complejos dilemas de equidad intergeneracional. Como continuación a mi nota anterior sobre capital humano y aprendizaje (Portafolio, julio 8/2019), quiero comentar las buenas y las malas noticias sobre los resultados de las evaluaciones de la educación en Colombia y señalar las brechas internas y externas que el país debe cerrar.

Una de las ventajas de Colombia haber accedido a la membresía de la OCDE (OECD por sus siglas en Inglés), es que ahora somos sujetos de evaluaciones que nos comparan en educación y otras materias con los países más avanzados. Puede ser algo humillante estar ‘en la cola’, pero debe en cambio ser una motivación más para mejorar. En la base de datos (International Education Database, World Top 20 Project 2018) un país como Corea del Sur logra resultados envidiables, con tasas de culminación de la educación primaria y secundaria del 100 por ciento, una tasa de graduación universitaria del 70 por ciento y una baja relación estudiantes/profesores de 12 a 1. En los mismos indicadores, Colombia tiene una tasa de culminación de primaria del 100% (otro cuento es la calidad) y del 77,6% en educación secundaria. Logros importantes.

Sin embargo, la tasa de graduación universitaria es patéticamente baja de solo el 14% y relaciones de estudiantes a profesores de más del doble de las de Corea del Sur (24:1 en educación primaria y 26:1 en secundaria). En los rankings de PISA en el 2015 –en los cuales se evaluaron 540.000 estudiantes de 15 años de edad en 70 países–, Singapur ocupa el primer lugar, con puntajes óptimos en matemáticas (564), lectura (535), y ciencias (556). Los estudiantes Colombianos solo alcanzan puntajes de 390, 425 y 416, respectivamente, dándole a Colombia un ranking de 58 entre los 70 países. Si bien el mal de muchos es consuelo de tontos, en la región Perú, Brasil y República Dominicana están bastante peor.

En el diagnóstico de la educación en Colombia del 2018 de la OECD (Recursos Escolares: Colombia, 2018) resalta que es necesario mejorar el acceso y la calidad de la educación, y reducir o eliminar las enormes diferencias en los resultados de estudiantes urbanos y rurales.

Algo muy positivo es que Colombia dedica un porcentaje elevado de su PIB (6,2%) a la educación, comparado con tan solo 5%, en promedio, del resto de miembros de la OECD. Sin embargo, el gasto por estudiante es bajo. La ampliación de la cobertura escolar no se ha hecho manteniendo o mejorando la calidad, con lo cual la brecha de aprendizaje de los estudiantes colombianos en relación a los de otros países no tiende a cerrarse y puede inclusive estar aumentando.

México es uno de los países que ha dedicado más esfuerzos a medir la calidad de la educación y los resultados no son halagadores, ya que un alto porcentaje de los estudiantes registran muy bajos niveles de rendimiento, especialmente los estratos más bajos y las comunidades indígenas (CEPAL, Evolución Reciente del Sector Educativo en la Región de América Latina y el Caribe, Noviembre, 2017). En Colombia, la CEPAL concluye también que el desempeño de los alumnos de niveles socioeconómicos más altos es superior en todos los grados y áreas. Las brechas en el desempeño de los estudiantes que observo son: (1) interna vs. externa, (2) rural vs. urbana; (3) regional, (4) educación privada vs. pública, con la mayoría de estudiantes en escuelas privadas, (5) mujeres vs. varones, con las niñas logrando mejores resultados en promedio en las evaluaciones que los varones.

Las cuatro primeras empeoran la distribución del ingreso entre los países y aumentan la desigualdad interna. Por ello, si queremos fomentar la movilidad y reducir la desigualdad, hay que mejorar el acceso y la calidad de la educación de los estratos más bajos de la población estén donde estén.

Mejorar el rendimiento de los estudiantes y fomentar la eficiencia del gasto público pasan por tener docentes más comprometidos, más capacitados, y que enfrenten incentivos positivos (remuneración, capacitación, promoción, etc.) y negativos (despido por bajo desempeño, ausentismo, etc.). Todos estos factores son necesarios, pero quizá no suficientes, si no se mejoran otros aspectos, en particular los currículums, los libros y otros elemento tecnológicos de la pedagogía moderna (internet).

Para concluir, resulta muy ilustrativo que en los Estados de la Unión Americana –controlados por los republicanos– que han reducido drásticamente el gasto público en educación, negándose a subir los impuestos (Alaska y Kansas), habrán de empobrecerse aún más, ya que el capital humano es la clave para alcanzar una mayor productividad e ingreso per cápita (Paul Krugman, We don’t need no education, NYT, Julio 16, 2019). Lo mismo le ocurrirá a los países que no enfrenten hoy la prioridad de darle a su población una educación de calidad que les permita competir a nivel internacional en el Siglo XXI.
¡Si no lo logran, cuando se den cuenta por fin, será tarde!

​Fernando Montes Negret
Economista Financiero

Profesores reconocen estar bien preparados para manejar el aula y entornos conflictivos

Publicado originalmente en Dinero.com

Sorprende que entre los resultados que encontró el estudio de la Ocde, Teaching and Learning International Survey, TALIS, realizado en 2018, los maestros de los 48 países que participaron en la encuesta reconozcan, en general, que ellos están bien preparados y tienen las competencias para manejar entornos escolares conflictivos, así como para mantener una conducta estudiantil adecuada para el desarrollo del proceso educativo en el aula.

En el caso de Colombia, siempre que en el país se discute sobre los resultados de la calidad de la educación pública, no se pueden soslayar los efectos de la pobreza, las diferencias regionales, el abandono perenne de la zona rural y, sobre todo, las consecuencias de la violencia en los maestros y en la escuela.

Por ejemplo, un estudio de la Fundación Compartir sobre Docencia Rural, cita que entre 1958 y 2018 en todo el país 1.579 maestros han sido víctimas del conflicto armado, de los cuales 1.063 maestros (67,3 %) sufrieron asesinatos selectivos, 201 docentes (12,7 %) sufrieron secuestros y 200 maestros (12,6 %) fueron desaparecidos, entre otros. Sin olvidar los impactos (socioemocionales y en aprendizaje) que tiene sobre el aprendizaje de los niños más pobres, quienes de manera recurrente son trasladados de escuela en escuela, en un país con más de 8 millones de desplazados y donde solo el  46 % de los hogares colombianos tienen casa propia.

El estudio demuestra para el caso colombiano que las universidades y las facultades de educación empezaron, hace tiempo, a trabajar sobre la formación de los docentes para mejorar su labor y el clima en el aula escolar. Según Talis, el 84 % de los docentes colombianos declaró que temas como la conducta de los estudiantes y la gestión en el aula fueron incluidos en su educación formal o en otro tipo de formación específica para su trabajo, así mismo, el 70 % de los profesores sostuvo que recientemente recibió entrenamiento sobre estos temas. Según el Icfes, el 78 % de los docentes colombianos reportó en la encuesta de Talis que ellos tienen las competencias para el manejo de entornos escolares conflictivos.

Además, el 77 % de los docentes de Colombia tienen la percepción de estar bien preparados para el manejo del aula y de la conducta de los estudiantes, tanto así que el 98 % de los maestros considera que ellos pueden controlar el comportamiento inadecuado o disruptivo de los estudiantes en el aula, solo el 22 % de los docentes considera que pierden mucho tiempo en el aula por interrupciones de sus estudiantes (el promedio de tiempo que perdieron sus pares en los otros países  de la muestra de Talis fue del 29 %). En cambio, el 30 % de los maestros declaró tener problemas de eficacia cuando se trata de motivar a los estudiantes para el aprendizaje, cuando ellos muestran poco interés en el trabajo escolar.

Los anteriores puntos son básicos a la hora de discutir políticas educativas. En general en el mundo se reconoce que un buen docente debe preparar sus clases y desarrollar prácticas de enseñanza en el aula, que le permitan aprovechar el tiempo al máximo, en las labores de la enseñanza y el aprendizaje, es decir en implementar lo que preparó. “En el promedio de la Ocde, los maestros informan que gastan el 78 % del tiempo en el aula en la enseñanza y en el aprendizaje (47 minutos de una lección de 60 minutos), 13 % del tiempo para mantener el orden en el aula (8 minutos) y 8 % en tareas administrativas (5 minutos)”. Acá tampoco se puede olvidar que una buena infraestructura educativa, aulas cómodas y funcionales, donde el maestro pueda trabajar en grupos, desplazarse con pequeños tableros móviles y la posibilidad de comunicación de los estudiantes son variables definitivas para un buen clima escolar en el aula y para la calidad de la educación.

Otro aspecto a tener en cuenta es la información que suministra Talis sobre cómo distribuyen los rectores su tiempo laboral al frente de las escuelas. En promedio, los rectores dedican la mayor cantidad de su tiempo a las labores administrativas y a asistir a reuniones (30 %); a las tareas y reuniones de liderazgo escolar (21 %); mientras que solo dedican el 16 % de su tiempo de trabajo al currículo, a las tareas y a las reuniones relacionadas con la enseñanza (preparar el currículo escolar, enseñar, observar las clases de sus maestros, asesorar a los maestros, diseñar y organizar actividades de desarrollo profesional para maestros). Se destaca que los rectores reportaron un gran interés en mejorar tanto su organización escolar, como las prácticas de sus maestros y la colaboración entre docentes.

Por último, TALIS 2018 preguntó a los docentes que en caso de encontrar más recursos para la educación cuáles serían las áreas prioritarias a donde deberían asignarse dichos recursos, a lo cual ellos respondieron que a vincular más maestros (el 62 % de los maestros considera que reducir el tamaño de las clases mediante la contratación de más personal es de gran importancia) o a más personal de apoyo (55 % de los maestros), ambos con el fin de ayudar a los maestros a enfocarse en el objetivo final de su trabajo, el aprendizaje de los alumnos. En el caso de Colombia los maestros priorizan invertir en las TIC (73 %) y en mejorar la infraestructura de los edificios escolares 76,8%, así como mejorar el salario de los docentes 81,6 %.

Manizales fue reconocida por la Unesco como Ciudad del Aprendizaje

Publicado originalmente en El Espectador

La capital caldense es la tercera en Colombia, después de Medellín y Cali, en hacer parte de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), incluyó a Manizales en la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje, de las que 18 están en Latinoamérica.

La distinción se otorga a las ciudades que promueven un aprendizaje incluyente y de calidad para sus comunidades en todas sus etapas, desde la niñez hasta la vejez y desde la educación básica hasta la superior. Asimismo, estas ciudades mejoran su empoderamiento, desarrollo económico, cultural, medioambiental y social.

Con este logro, la capital caldense se convierte en la tercera del país y la 216 a nivel mundial en ser parte de la red. Las otras dos ciudades son Medellín y Cali.

Además del reconocimiento, dentro de los beneficios que tendrá la ciudad está tener contacto y alianzas con las otras ciudades que conforman la red, movilizar los recursos y contar con la opción de hacer dobles titulaciones con universidades de otros países.

La iniciativa para postularse fue liderada por Manizales Campus Universitario, la Fundación Luker, la Secretaría de Educación de la Alcaldía de Manizales y la Universidad Nacional. En octubre se llevará a cabo la IV Conferencia de Ciudades del Aprendizaje en la capital antioqueña, en donde Manizales recibirá el reconocimiento oficial.

Alejandro Ortiz, miembro de Manizales Campus Universitario, explicó que para el proceso de postulación tenían que llenar un formulario, para el cual se asesoraron con entidades de Medellín y Cork (Irlanda).

Por su parte, el alcalde Octavio Cardona León, quien recibió este jueves la carta de certificación de Naciones Unidas, manifestó: “Sin lugar a dudas esta es una de las noticias más importantes para la educación de la ciudad, es el reconocimiento a años de trabajo y compromiso buscando mejores oportunidades para la educación en la ciudad. Es un orgullo”.

En 2021, cuando culmine la certificación, la ciudad deberá presentar un informe ante la Unesco que de cuenta de los progresos y logros alcanzados mediante los beneficios otorgados por la red.

La Escuela de Gobierno y Liderazgo realizó el segundo “Encuentro con mi Gente”

Publicado originalmente en EL UNIVERSAL

La Escuela de Gobierno y Liderazgo realizó el segundo “Encuentro con mi Gente”

Con nuevos aportes y puntos de vista divergentes, culminó el segundo “Encuentro con mi gente”.

El evento tuvo lugar en el centro recreacional Napoleón Perea, del barrio Los Caracoles, con una asistencia de más de 100 líderes comunales pertenecientes a los barrios de la Localidad 2.

Allí se sintetizó la necesidad de trabajar más en la infraestructura de las instituciones educativas, en el PAE (Programa de Alimentación Escolar), en minimizar la educación tradicional o bancaria, y fortalecer los núcleos familiares para disminuir los índices de deserción escolar.

Se contó con el apoyo de la Escuela Taller de Cartagena y su programa “Abraza tu patrimonio y capacitación de jóvenes en riesgo”.

Luis García, director de ese programa, comunicó a los asistentes la oferta institucional de la entidad.

Se contó con la presencia de Justo Serrano López, coordinador de cultura ciudadana de la Escuela de Gobierno, quien manifestó propuestas a la identidad y apropiación ciudadana; William Mora, experto en coach; y el director de la Escuela de Gobierno, Robinson Mena Robles.

Al finalizar se forjaron habilidades y dinámicas que facilitaron el trabajo en equipo y se expusieron dudas que fueron resueltas por los funcionarios desde su quehacer.

Un espacio importante

Claudia Arboleda, representante de la Junta de Acción Comunal del barrio Nelson Mandela, expresó que “este es un espacio muy importante para todos aquellos que representan a distintas juntas de acciones comunales y hacen trabajo arduo por sus comunidades, a través de los conocimientos y las capacitaciones podemos llevar ideas más viables y eficientes que puedan ser ejecutadas en todos los aspectos, agradezco a la Escuela de Gobierno y todos los presentes por esta oportunidad”.

Se supo que uno de los principales ejes temáticos y de intervención de la Escuela de Gobierno se basa en el refuerzo de la democracia y promoción de áreas de formación a la ciudadanía cartagenera.

En este sentido, viene realizando, dentro de su programa de gestión pública local transparente, distintos encuentros en las tres localidades que vinculan a líderes comunales, personas pertenecientes a organizaciones sociales y ciudadanía en general para la construcción de ciudad a partir de la “co-creación”, el desarrollo sostenible, la gestión social y la cooperación de la mano con la Administración distrital.

¿Qué les preocupa a docentes y rectores colombianos?

Profesores

Publicado originalmente en EL TIEMPO

“En estos días, la educación ya no solo se trata de enseñarles algo a los estudiantes, sino de ayudarlos a desarrollar una brújula confiable y las herramientas para navegar con confianza a través de un mundo cada vez más volátil”.

Con esa premisa inicia una investigación realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), en la que se evidencia la percepción de rectores y profesores de 48 países del mundo sobre la educación básica secundaria.

La investigación encontró que los académicos colombianos se sienten optimistas al trabajar en el aula, aunque advierten sobre la necesidad de reducir el tamaño de las clases para mejorar el desempeño.

La encuesta, que es la primera vez que se ejecuta en Colombia, contó con la participación de aproximadamente 2.400 docentes y 141 rectores de colegios públicos y privados.

El hallazgo que más llamó la atención, según Pablo Fraser, analista de políticas para la educación del proyecto Talis para la Ocde, es la concentración de maestros que trabajan en escuelas vulnerables.

Alrededor del 76 por ciento de los docentes en Colombia reportan que laboran en escuelas con altas concentraciones de estudiantes vulnerables. Esta cifra contrasta con el promedio de la Ocde, que es del 20 por ciento”, expone Fraser.

Pero esta preocupación es compartida en países de América Latina como Brasil y Chile. “En esta investigación no medimos el tema de estudiantes por aula; sin embargo, los profesores y directores aseguran que el 30 por ciento de estudiantes  vienen de contexto socioeconómico desfavorable, informa el experto.

La Ocde expone que esta situación genera desafíos en los salones de clase, porque “muchas veces esta población requiere de necesidades educativas especiales y que generalmente no son diagnosticadas”, por lo que se hace indispensable grupos de apoyo y atención.

El documento señala que los docentes colombianos cuentan con un alto nivel de confianza para manejar las situaciones que se presentan en los salones de clase; no obstante, advierten sobre la necesidad de capacitarse para atender a estudiantes con discapacidad mental, física o emocional. De hecho, Colombia (55 por ciento) es el segundo país, después de Brasil (58), en solicitar es formación.

El Ministerio de Educación trabaja en equipo con más de 320 rectores y directivos de Instituciones de Educación Superior para fortalecer el Sistema de Aseguramiento de la Calidad

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Publicado originalmente por el MEN

Bogotá D.C, Julio de 2019. La calidad de la educación es prioridad del Gobierno Nacional, materializada en las metas del sector educativo en el Plan Nacional de Desarrollo y en el compromiso de todos los actores de trabajar en equipo y en forma articulada para avanzar en el Fortalecimiento del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de las Instituciones de Educación Superior.

Con este objetivo, el Gobierno del presidente Iván Duque, por intermedio del Ministerio de Educación Nacional, llevó a cabo el Foro de Rectores de Instituciones de Educación Superior, espacio en el cual sostuvo un diálogo directo con más de 320 directivos de Instituciones de todo el país.

El encuentro  fue un espacio de conversación en torno a los avances, las reflexiones y aportes en materia de aseguramiento de la calidad brindados por los diversos actores de la educación superior en Colombia, en el marco de los 29 talleres “Calidad ES De Todos”, realizados por el Ministerio entre octubre de 2018 y junio de 2019, y en los que participaron 243 de las 297 instituciones de educación superior en el país.

El Foro de Rectores contó con la presencia de la Ministra de Educación, María Victoria Angulo, quien destacó la participación “de todos los actores de educación superior para entablar una conversación amplia y de alto nivel por el futuro de la educación superior de Colombia”.

Para la Ministra, la importancia de las ideas y logros expuestos en este espacio de trabajo colectivo deben derivar “en unos lineamientos sólidos que permitan aportar a la discusión sobre aseguramiento de la calidad, respetando la diversidad de instituciones de Educación Superior, su naturaleza y objetivos”.

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Durante el Foro, el viceministro de Educación Superior, Luis Fernando Pérez, expuso el trabajo que ha adelantado el Ministerio en colaboración con el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU; la Comisión Permanente de Calidad –organismo compuesto por el Consejo Nacional de Acreditación, CNA; y la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad, CONACES – mediante el cual se avanzó en la propuesta del nuevo Sistema de Aseguramiento de la Calidad.

Para el viceministro Pérez, “el trabajo, adelantado en los 29 talleres realizados con más de 240 Instituciones de Educación Superior de todo el país, ha significado un proceso colaborativo de aprendizaje colectivo, que marca una ruta para avanzar en materia de calidad de la educación superior en Colombia”.

El trabajo conjunto de todos los actores por el aseguramiento de la calidad y el mejoramiento continuo de las Instituciones de Educación Superior está encaminado a lograr un aumento de la permanencia y por tanto, en la tasa de graduación de los jóvenes colombianos.

El Ministerio de Educación Nacional busca promover en el sistema de aseguramiento de la calidad en la educación superior mejoramiento de la oferta académica, el bienestar, el desarrollo de investigación, innovación y/o creación artística y cultural, en contextos locales, regionales y globales; impactando el desarrollo de los jóvenes del país.

Talis: La profesión docente será cada vez más compleja y retadora

Publicado originalmente en: Dinero.com

La Ocde publicó el mes pasado la primera parte de los resultados de la tercera encuesta internacional sobre la profesión docente y los aspectos que afectan el aprendizaje de los estudiantes (TALIS: Teaching and Learning International Survey), realizada en 2018.

La encuesta Talis es el estudio comparativo más importante del mundo sobre el desarrollo de la profesión docente, teniendo en cuenta el gran número de docentes, instituciones escolares y países involucrados. Así mismo, porque la encuesta aborda 9 temas sobre el desarrollo de la profesión docente, entre los cuales destaco: prácticas educativas de los maestros, liderazgo escolar, formación docente y preparación inicial, retroalimentación y desarrollo docente, clima escolar, satisfacción por el trabajo, autoeficacia de los docentes; y temas transversales como innovación, equidad y diversidad.

La encuesta seleccionó 200 escuelas por país y aplicó los formularios a 20 docentes y al rector de cada institución. En total cerca de 260.000 docentes respondieron la encuesta, quienes, según el estudio, representan a más de 8 millones de docentes que laboran en 48 países. En Colombia, 2.398 docentes de secundaria y 141 rectores de colegios completaron el cuestionario.

Esta encuesta se aplica desde 2008 cada 5 años a maestros y rectores; tradicionalmente se había reservado solo para el nivel de secundaria. En la edición de 2018, sin embargo, los cuestionarios se aplicaron por primera vez en los niveles de primaria (en 15 países) y en la media (en 11 países). Así mismo, en 9 países se cruzaron los resultados de Talis con escuelas que hicieron parte de la evaluación de Pisa en 2018.

La encuesta en 2018 se propuso examinar el nivel de profesionalidad en la enseñanza y cómo ven los docentes su profesión, si es relevante y atractiva, a partir de cinco pilares: el conocimiento y las habilidades necesarias para la enseñanza; el prestigio percibido de la profesión; las oportunidades profesionales; la cultura de la colaboración entre los profesores; y el nivel de responsabilidad y de autonomía profesional de los docentes y rectores de los colegios.

La primera parte del estudio de Talis 2018 se tituló: Docentes y Directores de Centros Educativos como Estudiantes de por Vida. Esta parte responde a los resultados del primer pilar: el conocimiento y las habilidades necesarias para la enseñanza.

En la introducción del primer documento de Talis 2018 preparada por el director de Educación de la Ocde, Andreas schleicher, se mencionan los retos de los docentes en un mundo donde Google lo sabe todo, y donde “la sociedad ya no recompensa a los estudiantes solo por lo que saben, sino por lo que pueden hacer con lo que saben”.

La profesión docente se complejiza cuando la sociedad hoy demanda que los maestros fomenten el compromiso y la responsabilidad de los estudiantes y conozcan a profundidad a cada uno de sus alumnos (por lo menos: ¿cómo aprende el estudiante? ¿cuál es el proceso para motivarlo? Y ¿cómo manejar y actuar en el marco de sus emociones y pasiones?). Además, la sociedad espera que los docentes preparen sus clases y conozcan a fondo y de manera amplia lo que enseñan. También, los padres de familia y quienes administran la educación esperan que los docentes sean apasionados, compasivos y críticos.

El estudio recuerda la necesidad que tiene el docente de crear un entorno favorable al aprendizaje en el aula y fuera de ella; sin olvidar que el maestro está expuesto en su trabajo al desarrollo de una “dinámica de aula que siempre es impredecible y que no deja ningún segundo para pensar en cómo reaccionar”.

Sin dejar de mencionar, un hecho relevante en educación: la voz de los estudiantes. ¿Qué esperan los muchachos de los docentes, en un mundo de redes, medios de comunicación y entornos difíciles, en algunos casos reacios a la academia y a la autoridad tradicional del docente? Agregar a lo anterior que quien ejerce la profesión docente, si lo hace bien, debe enseñar, ayudar a formar y evaluar los resultados de su trabajo con los estudiantes y los padres de familia; luego retroalimentarse e investigar y buscar con afán que sus alumnos aprendan y se sientan valorados e incluidos.

Nada fácil el nuevo rol de los docentes, en un contexto donde el conocimiento está fuera de la escuela y lo que se requiere, según Talis, “es ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos, a trabajar con otros, y a desarrollar identidad, capacidades para la acción y a que ellos cuenten con propósitos de vida.

En principio, los primeros resultados llaman al optimismo, la mayoría de los docentes (67 %) eligieron la docencia como su primera opción de trabajo, igual en Colombia, pero se destaca que para los hombres esta decisión se reduce al 59 %, mientras que para las mujeres se incrementa al 70 %. En el mundo, el 90 % de los docentes expresaron que la oportunidad de contribuir al desarrollo de la sociedad y de influir en los niños fue la razón más importante para dedicarse a la enseñanza, en Colombia, según el informe de país, este dato alcanza el 98 % de los docentes, quienes sostienen que fue una de las principales motivaciones para elegir su profesión. Muy importante conocer esto para elaborar política educativa.

Otra muy buena noticia, el estudio arroja datos positivos sobre el clima en el aula, El 96 % de los docentes afirman que los maestros y los estudiantes generalmente se llevan bien entre sí, el 93 % considera muy significativo la opinión de los estudiantes en el aula; así mismo, el 96 % destaca que para su trabajo es muy importante el bienestar de los estudiantes. En el próximo artículo profundizaré sobre los resultados de Talis.